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Ignoto

Algunas cosas que me cabrean.

El otro día iniciaba un escrito con el título de ¿por qué no estudio?. Es decir, porqué veo la vida pasar sin apenas hacer nada por salir de la situación en la que me encuentro, sin trabajo, sin casi nada que me ate a una existencia que simplemente discurre insulsa y degradada.

Allí decía que debería empezar por el principio, y ahí justamente, sin ese principio, me quedé. Apenas diez líneas que no he retomado y es que me resulta tan difícil remontarme al principio, y me resulta tan difícil tratar de explicar cuándo y cómo empecé a encontrarme perdido, sin rumbo y, sobre todo, esto es lo peor, sin ánimo y ganas de nada, que no he podido continuarlo. Incluso lo que se supone que me gusta: el deporte, el cine, las lecturas, me cuesta esfuerzo. Dije insulsa, sin sabor ni atractivo, y dije degradada, porque no sólo es estar sin hacer nada, sino que ni siquiera existe la sensación de culpa, de disgusto que en situaciones parecidas te lleva a la acción, al cambio. Ahora no, ahora es una inmensa y demoledora resignación, un dejarse llevar por la corriente de los días sin que nada se revuelva en mi interior, sin que nada se rebele. Para ser sincero, en ocasiones surgen cosas, nimias en comparación con las razones principales que me deberían motivar, que me sacan del letargo anímico. Que no sea aquello que en buena lógica debiera motivarlo y sí, en cambio, éstas otras cosas accesorias, pudiera ser el síntoma de que algo patológico me sucede.

Y qué es aquéllo que de vez en cuando, para recordarme que vivir es algo más que respirar, dormir y comer, provoca ciertas alteraciones, casi todas negativas, casi todas para conducirme no a la tristeza en la que llevo tiempo instalado, sino al cabreo, a la rabia, a la infinita desazón por un escenario vital con el que no estoy en absoluto de acuerdo, con una sociedad en la que la mayor parte me sobran, no los entiendo ni los aguanto, cada vez me gusta menos la gente en general. La fácil respuesta frente a tal actitud es que yo me considere superior o mejor, no, ni una cosa ni otra, simplemente creo que todos, yo mismo, para empezar, pero sin duda también ellos, podríamos ser diferentes. No podemos hablar de que el mundo está mal, que es injusto, cuando a la vuelta de la esquina, sin salir siquiera de casa, somos testigos privilegiados, incluso actores principales, de tremendas injusticias, de comportamientos deleznables, ello por no hablar, lo haré sin embargo, de las actitudes (también aptitudes) y comportamientos de quienes por no sé sabe bien que malévolo mecanismo de la fatalidad están llamados a regir nuestros destinos.

No puedo explicar ese principio que tanto me cuesta, pero sí  dos situaciones que me provocan la sensación que acabo de referir. La primera sucedió en el cine, hace alrededor de quince días, viendo una buena peli, Revolutionary road. Es una de mis principales aficiones y hasta mi hibernación iba todas las semanas, era lo que me sacaba de la rutina, y creo que junto con el deporte lo que más me relajaba. Pues bien, debido a mi larga experiencia -ya sé cómo anda el patio hace tiempo- procuro elegir días y sesiones en las que existan menos posibilidades de que alguno de esos sujetos, cada día mas abundantes que pululan en esta sociedad abulta y sin rumbo, decidiera compartir su destino con el mío y amargarme ese pequeño ratito de placer en una realidad distinta, la del celuloide, pero no, las posibilidades de lograrlo son cada día más escasas; es un virus que se extiende progresiva e imparablemente. Así sucedió el día al que me refiero, un martes sin día del espectador ni nada parecido, segunda sesión, creo que no había más de quince personas en el cine, pero no hubo manera, dos genuinos ejemplares representativos de la estupidez maleducada que nos circunda, imponiéndonos sus hediondos hábitos, decidieron ir al cine ese mismo día, con ello sus diálogos, esos que se dicen en baja voz pero que todo el mundo puede oír, compartieron protagonismo con los de los actores de doblaje.... Resulta insufrible ver una película así, con dos personas, en este caso dos mujeres, cuchicheando a cada cosa que supuestamente les llamaba la atención o les parecía curiosa, presos los demás de un constante murmullo. Lo inaudito es que, al menos en lo que las apariencias pudieran indicarnos, no se trataba de dos personas iletradas, sin formación ni educación, sin acceso digamos a normas o pautas de comportamiento que al que suscribe le parecen elementales. Es básico, no necesita explicación ni desarrollo, me parece a mi, que en el cine, una vez que la película ha empezado, no debe hablarse, no debe interferirse el sonido de la película que se está proyectando en un lugar público al que otras personas acuden para ver tranquilamente, sin perturbación ( para eso pagan una entrada entre otras cosas) una película. Hay que respetar no sólo la propia película en sí, sino sobre todo el derecho de todos los demás a verla en paz. Pues no, imposible, cada día es más frecuente encontrarse con personas de todo tipo y condición que o bien desconocen tales cosas o, lo que sería peor, que conociéndola les da absolutamente igual, porque lo que prima es su santa voluntad, da igual que con ello se perturbe, moleste, se impida a otros disfrutar sosegadamente de algo por lo que han pagado una entrada; da igual que esas personas no se encuentren en el salón de su casa; da igual todo lo demás, lo que les importa es hacer el comentario, o los comentarios, tan ufanas, tan contentas, tan dichosas, y si alguien se gira y les llama la atención, entonces los maleducados son esos groseros intolerantes que no saben vivir en sociedad. Vivimos en un estado de necedad y de arbitrariedad que clama al cielo, mucho Estado Social y Democrático de Derecho, pero el respeto a los demás parece que no entra dentro de las pautas de conducta, aquí lo que importa es uno mismo, y quizá su grupo familiar más cercano, los demás allá se fastidien. Estos mostrencos se autoconvencen de su rectitud; no, ni siquiera eso, qué diablos les afecta a ellos ser rectos o no, nada, da igual, yo soy yo y mi circunstancia. Si necesito hablar con mi novia, amiga, o pariente porque necesito hacer cineforum instantáneo, o porque soy tan agudo que mis comentarios necesariamente habrán de interesar a los demás, pues voy y lo hago, faltaría más. ¿No es esta una sociedad libre? Pues eso, hago uso de mi libertad y los demás... ¿quiénes son los demás?.

La cuestión es, ¿cómo arreglar este tipo de situaciones? No parece adecuado implantar una especie de policía cinéfila, que echara de forma automática de las salas a todos aquellos que no son capaces de comportarse adecuadamente en ellas, sean niños o mayores. La solución sería parecida a la que habría de darse frente a todos aquellos tipos (y tipas) -seamos linguísticamente correctos, otra estupidez más- que, por ejemplo, son incapaces de devolver un saludo en un ascensor, en una tienda, o en una oficina. Que sí, que no soy un exagerado, que hay personajes que no contestan a los buenos días o buenas tardes, que pasan de responder, o que entran en un despacho público, o privado, y se dirigen hacia el que lo ocupa diciendo “oye”. ¿Pero cómo que oye? Buenos días, lo primero, y después le oigo... ¿Y qué de esos que estando detrás de un mostrador no responden al "buenos días" y hacen como si fueras invisible e inaudible? No hay solución inmediata, esa es una cuestión de educación básica, primaria, sí, de educación para la ciudadanía y no tanta mandanga.

La otra cosa que me cabrea y de la que quería hablar, por supuesto que hay alguna más, es la de los políticos que dicen representarnos. Ya sean los de izquierdas, ya los de derechas, me da igual. Esta manga de farsantes a mi no me representa. Ya he dicho muchas veces medio en broma medio en serio que en el Parlamento deberían tener su reflejo los votos en blanco y cada día lo digo más en serio. No hay derecho a lo que está pasando en este país, y no me digan que pasa lo mismo en otros “Estados de nuestro entorno”, porque no, en algunos no pasa y sí pasa todavía existen ciertas dosis de vergüenza y dignidad que hacen que los mangantes y falsarios dimitan cuando les pillan. Aquí no pasa nada, se atornillan a la silla, tienen que, poco más o menos, matar a alguien para que se den por aludidos, admitan sus errores, o sus malicias, y, por ser cargo publico, dimitan, como mandan las más básicas reglas de un sistema democrático moderno. Aquí no, eso es para los ingleses, los alemanes o los americanos, que son muy “exageraos”. Y escribo esto justo el mismo día en que, ¡albricias!, dimite el inefable ministro de justicia. Con mucho, el peor ministro de justicia, incluso de cualquier otro departamento, de la reciente democracia, pero claro nos toparíamos con algunas joyas de valor incalculable en esta jerarquía de la torpeza y de la mangancia, así que, dejémoslo en el peor ministro de justicia de los últimos 25 años, y me quedo corto. ¡Vaya personaje! Sectario es decir poco, prepotente, orgulloso, bocazas, engreido …. y encima cazador de altos vuelos e ilimitadas ínfulas. No voy a describir los últimos acontecimientos relativos a la cacería con Garzón, sin licencia ni papeles, claro, ¿para qué o por qué iba a tenerlos? Si él es ministro de la cosa y nadie va a osar pedirle cumplimiento de la legalidad vigente. Es nimio pero en su nimiedad esconde una monumental desvergüenza y defachatez, una negligencia máxima, ejercer una actividad sometida a licencia administrativa sin estar en posesión de la misma, por la sencilla razón de que el Sr. Ministro de Justicia no se puede permitir ese tipo de “descuidos”, todo eso unido a las sospechas fundadas de connivencia con el juez que está llevando un caso en el que, según se dice, ha de esclarecerse una trama de corrupción en el principal partido político de la oposición; todo eso unido a la calamitosa gestión de este individuo en su ministerio, que ha tenido como principal logro poner de acuerdo a todos los funcionarios para hacer huelga, incluso, hasta ahí ha llegado su supina torpeza, provocar, o no impedir, que los mismos jueces se pusieran en huelga. Todo eso justificaba sobradamente hace tiempo no la dimisión del personaje, sino su cese inmediato, que obviamente no se produjo.

¿Y qué va a ocurrir con el Sr Juez o Magistrado Garzón? Otro que tal baila, debería estar inhabilitado no ya para llevar este caso, por razones no sólo de competencia, pues como el mismo ha admitido parece haber varios aforados implicados, sino por razones de imparcialidad, el “hombre que veía amanecer” desde el inicio estaba, y está, ideológicamente contaminado, no puede juzgar a miembros del PP por corrupción quien se ha presentado por las listas del PSOE y ha ocupado cargo de responsabilidad política en razón de ello. Más aún, debería estar inhabilitado para ser juez. Si decide, él o cualquiera otro, dar el salto a la política, estupendo, perfecto, pero después, por favor, que no vuelva a ser juez, porque su imparcialidad ya está más que en entredicho. Ello sin mencionar su insaciable afán de notoriedad, su pretensión desvergonzada de protagonismo, de capitán justiciero, superhéroe o algo parecido. Este fulano está fuera de control desde hace tiempo y en el órgano de gobierno de los jueces lo saben o deberían saberlo.

¿Y qué me dicen del PP, el partido de oposición?... Qué desastre, por el amor de dios. Con independencia de lo que acabo de escribir, estoy convencido, la justicia, espero, lo dirá, de que hay si no una trama, sí algo raro, raro, raro, como diría el padre fallecido del cantante. Un mamoneo impresentable, que se extiende no sólo al PP, sino al PSOE y, en general, a todos los partidos que tienen algo de poder, leáse nacionalismos periféricos, como los llaman algunos. Un favorecimiento a los próximos, a los que son "de los nuestros", que rodea la ilegalidad y el choriceo. Ya salió en su momento lo de las comisiones del 3% en Cataluña, se rumorea que Valencia está casi en bancarrota, y así suma y sigue y no pasa nada. ¿Dónde está el pueblo soberano?, en el parlamento desde luego que no, y fuera de él cada vez se extiende más la idea de que lo de los políticos no va con nosotros, que al fin y al cabo suficiente tenemos con llegar a fin de mes. La gente no dice nada. Si acaso, un par de comentarios mientras se toman café y a otra cosa mariposa, aquéllos que sigan a lo suyo, a mangonear, dictar normas y más normas que luego ni ellos mismos se dignan a cumplir, bueno en realidad no es que no se dignen, es que es imposible. No es posible vivir hoy con arreglo a derecho en este Estado Autonómico de la taifa hipertrofiado, y esto no es de comentaristas radiofónicos radicales, no, lean por favor lo que desde hace años viene diciendo alguna honorable doctrina jurídica. Donde no hay más que normas redundantes que no añaden nada nuevo, normas estúpidas de rango menor que parecen creadas para justificar tanto puesto y puestecito de asesor, coordinador, gabinete y no sé cuántas cosas más. No hay ciudadano medio que tenga capacidad para saber y conocer las normas que se suponen rigen su vida, es una tarea llamada al fracaso. No son solo redundantes y numerosas, sino a veces infumables, incumplibles de lo mal redactadas que están o de las quimeras con las que pretenden “ordenar” las vidas de los ciudadanos. Y venga administraciones danzando, estatal, autonómica, local, ésta última por partida doble, para que se vea que existe, y, por si fuera poco, Europa, con normas hechas por una camarilla de burócratas superpagados y privilegiados que se ha convertido en una auténtica máquina de legislar si no en contra de los ciudadanos de cada país, sí al margen de ellos, uniformizar todos los sectores europeos es una filfa y, para mi, una injusticia. Soy desde luego cada día más euroescéptico, quiero que vuelva la "Europa de los mercaderes", pero a mi que no me vengan imponiéndome normas que les gustan a los alemanes, porque mí país poco o nada tiene que ver con el suyo. En fin, me callo ya porque a medida que escribo me enciendo más.

¿Alguien sabe de qué hablan estos políticos en esta situación de crisis bestial? ¿Qué dicen? Si no tienen ni idea de qué hacer, yo diría que no tienen ni puñetera idea de lo que en realidad está pasando, ni como luchar contra ello. No son conscientes de con qué sueldos está viviendo la gente. ¿y ellos? Ah, ellos sí, como son los dignos representantes de la democracia,ja,ja, ellos de crisis nada.

¿Qué hacemos, la revolución?

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